Mallorca cuenta con algunos de los paisajes más bonitos de España. Hogar de turistas durante los meses de verano, su clima, la gastronomía y el buen ambiente ha hecho que cada vez más personas quieran pasar aquí unos días de vacacionales. De todos sus rincones Pollensa, es ese pueblo de costa sin el que ningún viaje hasta las islas Baleares se puede considerar completo sobre todo, si vienes por primera vez.

Situado al norte de la isla, Pollensa es lugar donde la tranquilidad, los largos paseos por el casco antiguo y el turismo de compras te llenarán de vida. Son muchos los turistas que llegan a Mallorca buscando lo que otros ya le han dicho de este pequeño municipio en el que viven 15.000 habitantes durante todo el año. Con un paraje natural único y cargado de Historia, su visita la tienes obligada. ¿Te gustaría saber por qué?

¿Qué podemos ver en Pollensa?

Al margen de sus 13 kilómetros de costa, Pollensa es un pueblo que tiene cantidad de cosas por descubrir. Hogar de artistas durante la mitad del siglo pasado, nos encontramos con uno de los rincones de Mallorca más fotografiados y donde, además de sus playas, el casco antiguo sigue siendo un reclamo turístico de interés. A continuación, te dejamos con algunas de sus maravillas:

Plaza Mayor

La plaza Mayor es el centro del pueblo. Desde aquí podemos iniciar los paseos hacia el resto de calles que componen el famoso casco antiguo. Este punto resulta ideal para hacer pequeñas paradas, tomar un café o aperitivo y seguir con nuestra tranquila ruta. Si es domingo además, cuentas con la oportunidad de ver el mercadillo, una maravilla de la que seguramente quieras llevarte más de una cosa.

El Puente Romano

Testimonio principal de la presencia romana en Mallorca, el Puente Romano de Pollensa está rodeado de misterio. Su estructura, formada por arcos desiguales, sirvió tanto para la comunicación del agua entre una región y otra como para frenar los ataques de piratas. Si bien no se conoce su origen, su primer hallazgo fue en 1403. Hoy, está considerado uno de los puntos de interés turístico gracias a lo mucho que se ha hablado de él.

El Calvari

Desde la cima de El Calvari podemos ver Pollensa y sus alrededores. Tras un paseo de 365 escalones, llegamos a una de las cimas más impresionantes de Mallorca. Los más intrépidos pueden subir a pie pero para aquellos que no quieran hacer todo este recorrido pero sí necesiten disfrutar de estas vistas debemos advertir que hay un camino para automóviles donde con nuestro coche, podremos acceder sin problema alguno.

Convento de Santo Domingo

Te gusten o no las iglesias y todo lo que suponen, el convento de Santo Domingo es algo que tienes que ver en tu visita a este pueblo costero de Mallorca. Joya arquitectónica como pocas verás, atrapa en todos los sentidos. Dentro del propio edificio tienes el Museo de Pollensa que, además de contarnos un poco sobre este bonito lugar, cuenta con cuadros de pintores que estuvieron en la isla hacia la mitad del siglo pasado.

El Puig de María

Al igual que ocurre con El Calvari, el Puig de María es uno de esos puntos de Pollensa que no te puedes perder. Esta montaña, con 330 metros de altura, te ofrece una de las vistas más impresionantes de Mallorca. Al llegar a la cima nos encontramos con el conocido Santuario que ofrece al visitante alojamiento (en el caso de que por su historia, quieras quedarte aquí) y también un restaurante. ¿Te apetece algo para comer?

Estas son algunas de las bellezas con las que cuenta el pueblo de Pollensa. Con un encanto muy particular, son muchas las personas que se han quedado atrapadas gracias a sus calles y todo lo que nos ofrece el casco antiguo como tal. Si bien las playas son lo que más llama la atención de Mallorca, para cuando estemos cansados de tanto mar bueno es saber que tenemos un sitio bonito por el que pasear.