Barcelona es una fuente de cultura en casi todos sus rincones. El parque de Joan Miró, en el corazón del distrito Eixample podría ser una de esas citas que pasa desapercibida para los menos observadores. El artista, que dedicó toda su vida a la pintura, escultura y cerámica, sigue siendo un referente en la ciudad. Integrado en la trama urbana esta zona verde es un regalo para todos los sentidos.

Con casi cinco hectáreas de superficie se puede decir que en este espacio no nos vamos a aburrir. A pesar de que muchos ciudadanos lo tienen como sitio de queda y rara vez el turista lo añade a su lista de «cosas pendientes» lo cierto es que si estás leyendo esto ahora mismo deberías darle una oportunidad. Siendo una de las primeras zonas verdes que se colocaron en la ciudad, poco más nos queda que añadir.

¿Por qué deberíamos ir al parque de Joan Miró?

Diseñado por Idelfonso Cerdá, el parque de Joan Miró cuenta con muchos rincones que te encantarán. Inaugurado en 1983 supone un acto reivindicativo en toda su extensión. Barcelona, que por aquel entonces tenía una industrialización masiva y que se le podría haber ido de las manos, comenzó varios proyectos sostenibles en los que las zonas verdes fueran una prioridad del ayuntamiento y las organizaciones. Éste, en parte dedicado al artista, fue uno de los primeros:

Historia del parque

El simple hecho de saber que fue la primera «idea sostenible» que vio la luz en los años 80 ya nos debe servir como razón para venir hasta aquí. Situado en el solar que había ocupado el antiguo matadero de la ciudad, es un buen ejemplo de cómo la metrópolis urbana y la naturaleza pueden darse la mano sin miedo. Casi como de un cimiento se tratase, después de él vinieron muchos más y creó una sociedad mucho más consciente con el medio.

Hacia la biodiversidad

Si te gusta la flora en el parque de Joan Miró tienes un poco de todo. A pesar de que las palmeras canarias y las datileras son las grandes protagonistas, también nos encontramos con muchas otras variedades. Los pinos blancos, las encinas o los cedros son algunas de las que más destacan. Para los románticos, junto a la biblioteca, nos encontramos con un espacio compartido entre las adelfas y las vallas de cipreses. ¿Te animas a contemplarlo?

Mujer y Pájaro

Aunque al llegar parezca que no pertenece al parque, la escultura de Joan Miró sí que está en su zona. Junto al estanque y con una altura de veintidós metros, observamos una de las creaciones más bonitas de toda Barcelona. Colocada en 1983, justo después de delimitar el espacio verde, el artista no pudo acudir a la inauguración (a pesar de lo mucho que le hubiese gustado) debido a sus problemas de salud. Meses después fallecería.

Estructura del parque

La estructura del parque de Joan Miró no ocurre por casualidad. De forma estratégica, nos encontramos con un conjunto que hace el perfecto combinado entre lo que es el paisajismo y los elementos arquitectónicos. Este lugar, que desde sus inicios ha buscado favorecer la fauna y la flora, está lleno de pequeños bosques que lo hace completamente natural. Por otra parte, ver edificios como la biblioteca le da ese encanto de lo urbano.

La zona infantil del parque de Joan Miró, ¡grandes beneficios!

Aunque nos encontramos ante un espacio cultural con mucha historia, el parque de Joan Miró quiso darse una vuelta a sí mismo el año pasado. La zona infantil con juegos de agua fue una idea que tuvo el ayuntamiento de Barcelona (apoyado por la empresa que lleva el espacio) para que éste tuviese el doble de beneficios. A finales de junio, y con el propósito de mantenerlo hasta septiembre, se inauguraba algo que hoy sigue siendo rentable.